Guía para elegir sin equivocarte
Los siete datos que sí definen si una bicicleta eléctrica te va a servir, y los tres que sólo sirven para vender.
Para elegir una bicicleta eléctrica mirá siete datos: watt-hora reales de la batería, tipo de sensor de asistencia, correa o cadena, tipo de freno, si la batería es extraíble, el peso real y si hay service y repuestos en el país. Los tres datos que casi no importan son la potencia pico, la velocidad máxima teórica y la cantidad de «modos» del display.
1. Watt-hora, no «autonomía hasta»
La autonomía real se calcula con los watt-hora (Wh) de la batería, no con el número que dice el folleto. Los Wh salen de multiplicar voltaje por amperios-hora: una batería de 36 V y 9,6 Ah tiene 346 Wh. Como regla de campo, 1 Wh rinde entre 0,20 y 0,30 km reales en uso urbano, así que 346 Wh son 70 a 100 km con asistencia baja y 55 a 70 km con asistencia alta.
El «hasta 100 km» del fabricante es un valor de laboratorio: ciclista liviano, terreno plano, sin viento y asistencia mínima. No es mentira, pero no es tu caso. Si un vendedor no te puede decir los Wh, no está vendiendo con datos.
2. Sensor de torque o sensor de cadencia
El sensor de torque mide cuánta fuerza aplicás al pedal y responde en proporción; el de cadencia sólo detecta que estás pedaleando y entrega asistencia fija. Es la diferencia más grande en cómo se siente andar, y casi nunca aparece en la comparación de precios.
Con torque la bici acompaña: apretás y empuja, aflojás y se retira. Con cadencia hay un salto de potencia y después una meseta, y en subida podés quedarte con menos asistencia justo cuando más la necesitás. El de torque además consume menos batería, porque no entrega potencia cuando no hace falta.
3. Correa de carbono o cadena
| Aspecto | Correa de carbono | Cadena |
|---|---|---|
| Mantenimiento | Ninguno: no se aceita | Limpieza y lubricación periódicas |
| Vida útil habitual | Del orden de 30.000 km, según los fabricantes de correa | 2.000 a 4.000 km por cadena |
| Suciedad | No mancha la ropa | Mancha |
| Ruido | Silenciosa | Audible, más si está seca |
| Cambios | Monovelocidad o cambio interno automático | Cassette de 7 a 12 velocidades |
| Repuesto | Menos común, más caro por unidad | Se consigue en cualquier bicicletería |
Para uso urbano diario la correa gana por lejos: es la parte de la bici de la que te olvidás. Para terreno con mucha pendiente o carga pesada, un cambio de varias velocidades sigue teniendo sentido.
4. Freno hidráulico o mecánico
En una bicicleta eléctrica el freno hidráulico no es un lujo. El vehículo pesa 20 kg o más, sumás tu peso y vas a 25 km/h: la energía que hay que disipar es muy superior a la de una bici común. El hidráulico frena con menos fuerza en la maneta, modula mejor y no pierde eficacia con la mano mojada.
El mecánico funciona, pero exige mantenimiento más frecuente y en bajadas largas se calienta antes. Si estás comparando dos modelos de precio parecido y uno tiene hidráulico, ese es el que elegís.
5. Batería extraíble
Si no tenés enchufe donde guardás la bici, la batería extraíble no es opcional. Poder sacarla y cargarla adentro de casa resuelve tres problemas: cargás sin dejar la bici en el palier, la batería no pasa la noche a 3 °C en invierno —el frío le baja la capacidad— y podés llevarla si la bici queda en un bicicletero.
Fijate también dónde va montada. Integrada en la tija del sillín es la solución más limpia y liviana; con extracción lateral se saca sin levantar la bici. Y si el modelo admite segunda batería, tenés la opción de duplicar autonomía más adelante sin cambiar de bici.
6. Peso real, medido
El peso declarado suele ser sin accesorios. Una plegable de «18 kg» puede pesar 24 kg con guardabarros, portaequipaje y pata de apoyo, que es como la vas a usar. Si vas a subirla por escalera o a levantarla al ascensor, esa diferencia decide si la usás o si queda juntando polvo.
Nosotros pesamos cada modelo en balanza de taller y publicamos el número real. También medimos las dimensiones plegada con cinta, porque el dato que necesitás no es «compacta»: es si entra en tu ascensor.
7. Service y repuestos en el país
Es el criterio que más gente descubre tarde. Una bicicleta eléctrica tiene motor, controladora, display, sensores y batería: cinco piezas que no se compran en la bicicletería de la esquina. Si el vehículo entró por importación gris, una controladora quemada te deja sin vehículo por meses.
Preguntá tres cosas antes de comprar: si hay factura, si el repuesto se pide en Argentina y si hay taller que abra la batería. La respuesta a esas tres preguntas vale más que 200 Wh de diferencia.
Los tres datos que no importan tanto como parece
- Potencia pico. «1.000 W pico» es un número de marketing: es lo que el motor entrega un instante, no lo que sostiene. Lo que define el empuje real es el torque en N·m y la potencia nominal.
- Velocidad máxima teórica. La reglamentación nacional fija 30 km/h para monopatines, y las jurisdicciones más estrictas del país lo bajan a 25 km/h. Una bici que «llega a 45» te expone a una infracción y saca al vehículo del encuadre de bicicleta.
- Cantidad de «modos» del display. Nueve niveles de asistencia no son mejores que tres: son tres niveles útiles y seis que nadie usa. Lo que importa es cómo entra la asistencia, y eso lo define el sensor.
Cómo lo aplicamos con vos
Cuando nos escribís te hacemos cuatro preguntas: cuántos kilómetros por día, dónde la guardás, si hay subidas y cuánto pesás. Con eso se descarta más de la mitad del catálogo y quedan dos o tres modelos con sentido. Podés venir a probarlos antes de decidir.
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